Cocinar para los abuelos

Todo blog de alimentación debería tener un capítulo dedicado a nuestros padres y abuelos. No todo va a ser mejorar los hábitos de los adultos, tan preocupados por nuestra salud (menos cuando nos ponen un buen manjar delante de los ojos…). O invertir en buenos alimentos para nuestros descendientes, la que para mí es la mejor inversión, incluso por encima de la de sus estudios (si no comemos bien, no rendiremos bien). Nuestros mayores también tienen derecho y necesitan comer bien, sano y rico

Una buena menestra encierra un sinfin de sabores además de un contenido nutricional muy interesante.

Me vienen estas reflexiones porque mis padres ya son mayores y últimamente tengo que hacerles de cocinera. Esto hace que te plantées qué preparar para que coman bien, rico y completo. Los mayores necesitan una dieta con una densidad de nutrientes mayor que la nuestra. Sus ingestas deben ser de menor cantidad para que puedan hacer bien la digestión. Pero sus necesidades en algunas vitaminas y minerales son algo mayores que las de un adulto.
Por ejemplo, necesitan 1200 mg de calcio al día frente a los 1000 mg del adulto y 20 µg de vitamina D frente a los 15 µg del adulto (Ingestas diarias recomendadas para la población española. Tablas de composición de alimentos. 18º edición. Moreiras O., Carbajal A., Cabrera L, Cuadrado C. Ed. Pirámide. Madrid).
Por eso las recetas deben ser muy nutritivas. Así que comparto aquí algunos menús que he elaborado últimamente y que puedo decir que han sido bien recibidos por los comensales, o sea por mis padres. Notad también que los platos son muy coloridos, cosa importante para aumentar el apetito. También deben tener mucho sabor ya que el sentido del gusto se nos va “durmiendo”. Y por último deben ser blanditos y muy fáciles de masticar.

Menú 1
Lentejas con verduras, chorizo y jamón: plato único completo en proteína, hidratos, fibra y mucho sabor. Entre las vitaminas que aporta están la A en forma de betacaroteno (pimiento y tomate) y las B, fólico incluido (legumbre) y algo de vitamina D y B12 que aportarán el chorizo y el jamón. Y entre los minerales encontraremos hierro, magnesio, zinc, potasio y sodio.
Se puede complementar con una ensalada de tomate y queso fresco.

Lentejas estofadas con verduras y tacos de jamón serrano y chorizo.

Menú 2
Menestra de verduras (fibra, vitaminas y minerales) con mucho color y muchos sabores diferentes pero que casan muy bien. Necesitamos aportar hidratos por ejemplo en forma de pan y de segundo, pollo al horno con pimientos y cebolla (la proteína no debe faltar).


Menestra de verduras con coles de bruselas, cebolla, zanahoria, judías verdes, guisantes, alcachofas y habas. Las mezclas de verdura congelada son una excelente opción ya que no pierden sus propiedades nutricionales si la cadena de frío no se ha roto durante la conservación.
Filete de pollo al horno con pimientos y cebolla. Lleva zumo de naranja o de limón para que no pierda jugosidad y tenga un punto más de sabor.

Menú 3
Patatas con arroz y gambas: también es plato completo ya que las gambas aportan la proteína, las patatas y el arroz los hidratos y las verduras (cebolla, zanahoria y pimiento) la fibra y vitaminas. Igual que el menú anterior se podría complementar con una ensalada de lechuga con manzana, por ejemplo.

Patatas con arroz y gambas.

Menú 4
Coles de Bruselas: repetimos verdura ya que debería estar cada día en la dieta. Es muy necesaria para todos y más en estas edades en las que la digestión se va haciendo más lenta. Las coles de Bruselas tienen además un sabor intenso que les suele gustar.
Completamos con trozos de merluza adobada (sabor a tope) y rebozada con escalivada (un plato supercolorido, con una gran potencia de sabor y con una textura muy fácil de masticar)

Coles de Bruselas cocidas en la olla a presión y aliñadas con aceites de oliva y sal. Más fácil, imposible.
Merluza adobada (aceite, vinagre, pimentón y sal) y rebozada.
Escalibada de tomate, berenjena, cebolla, calabacín, zanahoria y pimiento rojo.

En cuanto a los postres, por supuesto la fruta debe ser la primera opción. Nos hidrata y nos aporta vitamina C, potasio y fibra y muchos antioxidantes. Pero no olvidemos otras opciones como un yogurt solo o con la fruta batida o, si nos animamos y tenemos tiempo, unas buenas natillas caseras, que pueden equilibrar un menú con poca proteína (huevo, leche).

Yogurt natural sin azúcar batido con fresas (nos aportan vitamina C)
Natillas caseras (se me dan bastante bien, aunque no hay mérito ninguno ya que son fáciles de hacer, con un poco de paciencia) con merengue y limón rallado.

Así que aquí os dejo estas cuatro propuestas para que os ayuden con vuestros menús para los abuelos. Ellos nos han dado la oportunidad de aprender, de vivir mejor, de disfrutar más de la vida. Ahora nos toca cuidarles lo mejor que podamos. Se lo debemos, si duda.

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