En defensa de las deliciosas y olvidadas guarniciones

Cuando vamos a preparar el menú de cada día, normalmente nos centramos en el primer plato y luego pensamos en complementarlo con el segundo plato. De primero ponemos verduras, cremas, purés, sopas, menestras. Y de segundo ponemos carne, pescado o huevos. O bien optamos por el plato único que nos resuelve toda la comida: legumbres, arroces y pastas combinadas con verduras y alguna fuente de proteína.
Pero no solemos poner mucha atención en la guarnición, ese acompañamiento de los segundos platos que nos obliga a realizar otra elaboración culinaria, la cual al suponer más trabajo en la cocina dejamos para el final o no la llevamos a cabo.

La guarnición enriquece el segundo plato y de paso todo el menú

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